ALEJANDRO HERMANN ARTISTA CAMALEONICO

ALEJANDRO HERMANN ARTISTA CAMALEONICO

  • HISTORIA
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    Para poder experimentar los cuadros de Alejandro Hermann, descubrir su talento artístico y su excepcional estilo, hay que vivir la fuerza y la belleza que estos transmiten.

    Alejandro, nació en Buenos Aires, Argentina, residiendo desde hace más de treinta años diferentes puntos de Europa y viviendo la ultima década en Marbella, dice de si mismo que es un hombre simple, que lucha por estar en paz y armonía con su interior y su arte, al que él mismo define como una mezcla de expresionismo, realismo y onírica espiritual.

    Sus obras se han mostrado en exposiciones colectivas, privadas e individuales en diferentes lugares como Marbella, Sevilla, Barcelona, Pamplona, Londres, Salzburgo, St. Moritz, Innsbruck y Lugano entre otros.

    A pesar de la multitud de estilos y materiales con las que el artista trabaja, todas sus obras tienen una cosa en común: inspiran al espectador a pensar. Una de las características más impresionante en las obras de Alejandro, y la clave de su éxito, es la representación psicológica del personaje y su estado anímico y espiritual.

    En sus obras utiliza frecuentemente diferentes materiales en el lienzo como telas de diferentes colores, madera, hojas, papeles, piedras, monedas… para dar solo unos ejemplos. Su innovador uso de los distintos materiales da cierta plasticidad y aumenta el aspecto compacto de los personajes.

    Para Alejandro Hermann, su gran maestro es Leonardo Da Vinci a quien considera el verdadero genio. En varios de sus cuadros utiliza el estilo claroscuro, característico de la pintura de Leonardo: la delicada transición de la luz a la sombra cuando un tono más claro se funde con otro más oscuro. El uso de contrastes acusados entre los volúmenes iluminados y los ensombrecidos del cuadro. Esta técnica pictórica le permite destacar más efectivamente la figura central iluminada por una fuente de luz ausente del plano del cuadro. Es difícil definir la creatividad y originalidad de este artista tan polifacético. Hay que experimentar sus cuadros, para poder sentir la elegancia y el impacto de sus obras y poder apreciar su alto valor de intercambio entre el arte en rebeldía, libre de competencia, con el arte comercial, más competitivo.

    Tras una trayectoria caracterizada por el arte figurativo , llega a un tramo del camino que le conduce a una abstracción de las ideas ,plasmadas con técnicas innovadoras como los óxidos en relieve o los pigmentos sobre diferentes superficies que dan la posibilidad al que observa la obra de participar en ella activamente completando las figuras insinuadas por el artista con sus propios sentimientos.

  • El Artista
    El Artista
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    “Introspección, trascendencia y ensueño”

    fue el título de una de sus exposiciones, tres conceptos que describen minuciosamente el proceso creativo de este artista camaleónico. Porque si un artista debe crear y recrear, tratando de inventar un estilo propio pero sin repetirse, Alejandro es el símbolo del creador eternamente cambiante, en continuo proceso de transformación. El es un auténtico camaleón del arte, tanto en su mundo interior y personal, como en su expresión hacia el mundo exterior, que es su lenguaje pictórico, con el que consigue “hablar” en varios idiomas. Porque pintar es hablar. Y Hermann, políglota sobre el lienzo, habla mucho y cada vez mejor. Su capacidad para sorprender es casi infinita, tanto como su habilidad para experimentar con nuevos temas, estilos y técnicas. Con Alejandro, cada exposición es una nueva aventura, cada pintura una sorpresa.

    “Mi gran maestro es Leonardo Da Vinci… El es el verdadero genio”. Alejandro Hermann.

    SIMBIOSIS

    Otro de los títulos de sus exposiciones es “Simbiosis de ayer y hoy”. Cambios pictóricos, cambios intelectuales, cambios de vida… definen y moldean la trayectoria de Alejandro Hermann. Su arte, como él mismo, es una pura simbiosis, un perenne proceso de cambios, experimentos, etapas… que son el espejo del propio resurgir de su intensa vida interior y su infinita curiosidad casi infantil. Con ojos de niño pero también con la solera de un buen vino gran reserva, que deja la experiencia de años en barrica. Porque Alejandro, además de pintar, tiene muchas tablas: conoce bien la historia del Arte, la literatura, la historia y a los filósofos de la antigua Grecia, por eso sigue siempre aprendiendo con una enorme humildad. Dijo el sabio Seneca “Solo se que no se nada”. En sus propias palabras, Alejandro nos dice:

    Cada dia aprendo nuevas cosas y llego a la conclusión de que no se nada. Siempre estoy disconforme. Con cada lienzo que termino, empieza un nuevo desafío”.

  • TIBET Y JAPON

    Con sus series de monjes budistas y Geishas japonesas, Alejandro nos invita a pensar y a soñar en civilizaciones lejanas. Con sus lienzos nos transporta en el tiempo y el espacio hacia un mundo oriental imaginario y sin embargo, tratado con un gran realismo técnico. Sus estudios íntimos se concentran especialmente en rostros de niños tibetanos a gran escala, con caras que ocupan todo el lienzo y ojos que nos penetran hasta las profundidades del alma sensible. Son estudiantes, futuros monjes budistas, que nos miran fijamente, a veces con una misteriosa expresión de incógnita, otras con la mirada perdida en sus propios pensamientos, vestidos con túnicas naranjas (el color sagrado de Oriente). Otro de sus temas favoritos son las Geishas japonesas, de cara pálida, expresión sumisamente tímida y ricos kimonos. Tanto los niños monjes como las japonesas, tienen en común sus miradas que expresan una profunda espiritualidad. A través de sus ojos, Alejandro nos introduce en una inmersión mágica por un mundo casi onírico, un mundo de silencio, meditación y oración. También le gusta pintar animales salvajes, con especial predilección por los leopardos, tigres y elefantes. Alejandro se desenvuelve como pez en el agua, experimentando las multiples variantes técnicas del collage, mezclando texturas, envolviendo a sus personajes, niños o mujeres, con sedas, encajes, linos, papel de arroz, texturas orgánicas.

  • FIGURATIVO Y ABSTRACTO

    Desde sus comienzos como pintor, Alejandro pasó por casi todos los estilos artísticos de los últimos tiempos: Figurativo, Impresionismo, Hiperrealismo, Realismo simbólico, Surrealismo, Realismo mágico… Como dictan las corrientes estéticas del Siglo XXI, ha llegado a transformarse, de artista Figurativo en artista Abstracto. Podría describirse como artífice de un estilo de Expresionismo Abstracto muy personal. Partiendo de una etapa donde la figura era el tema central de cada lienzo, con fondos claros, casi blancos, el pintor ha avanzado hacia la abstracción, donde los fondos cobran protagonismo y la figura desaparece totalmente o se convierte en una simple intuición, casi una alegoría etérea. Desde una búsqueda de profundidad, color y luminosidad, Alejandro ha pasado a indagar otros lenguajes pictóricos más allá de la figuración. Con una curiosidad infinita por la novedad, el artista no se conforma con sus investigaciones que le llevan a la transición entre Figuración y Abstracción. También disfruta sumergiéndose en experimentos con técnicas y materiales. En cualquier caso, su imaginación para reinventarse en cada lienzo tiene sólidos cimientos que sostienen su base pues su capacidad creativa es incansable. Le va como un guante, la frase que dijo Picasso:

    Si las musas vienen, que te encuentren trabajando”. 

  • BOTANICO DEL ARTE

    Como todo artista, Alejandro nació al mundo creativo, primero soñando, luego dibujando y después pasó a la pintura al óleo. Pero pronto dejó de conformarse con técnicas tradicionales para empezar a experimentar año tras año, con las mas variadas técnicas y materiales. Y lo mejor es que nunca se cansa de experimentar. Es un ávido estudioso de la historia del Arte y le apasiona el diseño. Cada vez que paso a visitarle a su estudio o voy a una de sus exposiciones, me cuenta emocionado sobre su último descubrimiento y casi siempre me habla sobre una nueva técnica, como un explorador botánico en plena selva. Es como una versión artística de un Darwin moderno, siempre buscando una nueva especie hasta entonces desconocida. Y Alejandro, eterno investigador de la “fauna y flora del arte”, goza describiéndome sus nuevos experimentos con collage, tinta china, pan de oro, arenas, tierras tintadas, maderas… Me gusta escucharle cuando, con una sinceridad nada común, dice algo como: “En la investigación de mi trabajo, me salen cosas con las que yo mismo me sorprendo”. En sus trabajos mas recientes, se ha divertido experimentando con óxidos, pigmentos naturales puros, palos, trocitos de metal, arcillas, material de construcción… Cada paso de su constante evolución es el espejo de su innata creatividad, pero también de una enorme capacidad de trabajo y una curiosidad sin límites. Si definiesemos a Alejandro con dos palabras, serían “Simbiosis constante”. Y si fuera con una sola palabra, le definiría como “Camaleón”.